quarta-feira, 6 de abril de 2016

Nota de Esclarecimento

A pedido da Assessoria de Imprensa do Wagner Moura, publicamos este esclarecimento.


quarta-feira, 30 de março de 2016

Pela legalidade

Ser legalista não é o mesmo que ser governista, ser governista não é o mesmo que ser corrupto. É intelectualmente desonesto dizer que os governistas ou os simplesmente contrários ao impeachment são a favor da corrupção.

Embora me espante o ódio cego por um governo que tirou milhões de brasileiros da miséria e deu oportunidades nunca antes vistas para os pobres do país, não nego, em nome dessas conquistas, as evidências de que o PT montou um projeto de poder amparado por um esquema de corrupção. Isso precisa ser investigado de maneira democrática e imparcial.

Tenho feito inúmeras críticas públicas ao governo nos últimos 5 anos. O Brasil vive uma recessão que ameaça todas as conquistas recentes. A economia parou e não há mais dinheiro para bancar, entre outras coisas, as políticas sociais que mudaram a cara do país. Ninguém é mais responsável por esse cenário do que o próprio governo.

O esfacelamento das ideias progressistas, que tradicionalmente gravitam ao redor de um partido de esquerda, é também reflexo da decadência moral do PT, assim como a popularidade crescente de políticos fascistas como Jair Bolsonaro.

É possível que a esquerda pague por isso nas urnas das próximas eleições. Caso aconteça, irei lamentar, mas será democrático. O que está em andamento no Brasil hoje, no entanto, é uma tentativa revanchista de antecipar 2018 e derrubar na marra, via Judiciário politizado, um governo eleito por 54 milhões de votos. Um golpe clássico.

O país vive um Estado policialesco movido por ódio político. Sergio Moro é um juiz que age como promotor. As investigações evidenciam atropelos aos direitos consagrados da privacidade e da presunção de inocência. São prisões midiáticas, condenações prévias, linchamentos públicos, interceptações telefônicas questionáveis e vazamentos de informações seletivas para uma imprensa
controlada por cinco famílias que nunca toleraram a ascensão de Lula.

Você que, como eu, gostaria que a corrupção fosse investigada e políticos corruptos fossem para a cadeia não pode se render a esse vale-tudo típico dos Estados totalitários. Isso é combater um erro com outro.

Em nome da moralidade, barbaridades foram cometidas por governos de direita e de esquerda. A luta contra a corrupção foi também o mote usado pelos que apoiaram o golpe em 1964.

Arrepio-me sempre que escuto alguém dizer que precisamos "limpar" o Brasil. A ideia estúpida de que, "limpando" o país de um partido político, a corrupção acabará remete-me a outras faxinas horrendas que aconteceram ao longo da história do mundo. Em comum, o fato de todos os higienizadores se considerarem acima da lei por fazerem parte de uma "nobre cruzada pela moralidade".

Você que, por ser contra a corrupção, quer um país governado por Michel Temer deve saber que o processo de impeachment foi aceito por conta das chamadas pedaladas fiscais, e não pelo escândalo da Petrobras. Um impeachment sem crime de responsabilidade provado contra a presidente é inconstitucional.

O nome de Dilma Rousseff não consta na lista, agora sigilosa, da Odebrecht, ao contrário dos de muitos que querem seu afastamento. Um pedido de impeachment aceito por um político como Eduardo Cunha, que o fez não por dever de consciência, mas por puro revide político, é teatro do absurdo.

O fato de o ministro do STF Gilmar Mendes promover em Lisboa um seminário com lideranças oposicionistas, como os senadores Aécio Neves e José Serra, é, no mínimo, estranho. A foto do juiz Moro com o tucano João Doria em evento empresarial é, no mínimo, inapropriada.
E se você também achar que há algo de tendencioso no reino das investigações, não significa que você necessariamente seja governista, muito menos apoiador de corruptos. Embora a TV não mostre, há muitos fazendo as mesmas perguntas que você. 

WAGNER MOURA, 39, é ator. Protagonizou os filmes "Tropa de Elite" (2007) e "Tropa de Elite 2" (2010). Foi indicado ao prêmio Globo de Ouro neste ano pela série "Narcos" (Netflix)

Fonte: Folha de São Paulo

segunda-feira, 28 de março de 2016

Entrevista con Wagner Moura, el Pablo Escobar de la serie 'Narcos'

Wagner Moura dice que tras grabar la segunda temporada de 'Narcos' entrará en desintoxicación actoral.
Foto: Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

'Es la cosa más difícil que he hecho (...) esa experiencia cambió mi vida', comenta el actor.

Comencé a ver con mucha pereza la serie ‘Narcos’, de Netflix, porque en Colombia estamos aburridos de la explotación de Pablo Escobar. Y le confieso que me sorprendió por bien hecha...
Ah, qué bien. Ya estamos terminando la segunda. Creo que se estrena en agosto. Pero Netflix quiere guardar el misterio, y no puedo contar mucho más.

Quiero hablar de usted y de su papel. A mí me pareció muy bien hecho el Pablo Escobar del actor colombiano Andrés Parra, que se metió tan intensamente en el personaje que ya se parecía a Escobar en la vida normal. En cambio, el Wagner Moura que veo con cara de buena gente no evoca para nada al criminal que produce terror en la serie...
Es la cosa más difícil que yo he hecho en mi vida. Creí que era un buen reto. Igual, le digo con toda sinceridad que esa experiencia cambió mi vida, porque nosotros los brasileños vivimos aislados, como un país gigante que habla portugués.

Hubo muchas críticas al principio, porque a su Pablo Escobar se le notaba el acento brasileño, y el hablado paisa es esencial para representar a ese personaje. Sin embargo, es tan bueno el papel que a uno muy pronto se le olvida el problema del acento...
Bueno, gracias. En la serie también tenemos actores de México, de Chile; para los que conocen el acento paisa de verdad, ninguno de nosotros lo hace perfecto.
¿Usted era muy conocido en Brasil antes de la serie?

Soy un actor conocido en Brasil, tengo ya una historia. Pero en ninguno de esos personajes que he interpretado allá, donde también se dan diferentes acentos, logré hablar exactamente como una persona local. Le voy a contar mi historia: llegué a Medellín en el 2014, como cinco meses antes que todos, para estudiar español, y me metí en la Universidad Bolivariana, ahí en Laureles. Todos los días tomaba clase de gramática, y estaba ahí en la ciudad donde vivió Pablo Escobar, hablando con la gente de su barrio. He leído todo lo que he conocido que se ha escrito en español o inglés sobre Pablo Escobar.

¿Conoció a su familia?
No. Creí que eso me comprometería demasiado. Preferí estudiar al personaje en el contexto de la historia moderna de Colombia. Me vi todas las películas y documentales y luego dejé todo eso al lado para crear mi propio Pablo, porque al final siempre eso es lo que pasa. Vi el trabajo increíble de Andrés Parra, también el que hizo Benicio del Toro hablando en inglés, pero cada actor tiene su propia mirada sobre el personaje que interpreta. La mía es completamente distinta a la de ellos. No traté de imitar a Pablo en lo gestual, y eso es raro porque a la vez en muchos momentos alguien me dice: “¡Uy!, ¿sabe que Pablo hacía exactamente eso con los pantalones?”.

Quiero insistir en su visión sobre Pablo Escobar, porque tiene muchas facetas. Es malvado y sanguinario, pero adora a su señora y a sus hijos. Su personaje va haciendo esa metamorfosis. ¿Cómo va imbuyéndolo toda esa maldad? Usted va adquiriendo en la serie una mirada terrible, sombría, calculadora, cruel.
Yo no creo que los actores inventen un sentimiento que no está dentro de ellos. Creo que todos trabajamos con cosas que están ahí. A uno le toca buscarlas y traerlas a la superficie. Por ejemplo, un pintor produce su pintura fuera de su cuerpo, pero viene de adentro. Un músico, lo mismo. Los actores también. Las cosas que decimos o hacemos con nuestros cuerpos vienen de adentro. El problema es que el cuerpo tiene una memoria, usted le dice al cuerpo que eso es real y el cuerpo lo cree.

¿Significa que existe el peligro de que el actor se pase a vivir en su papel en la vida real?
Sí, aunque la cabeza sabe que aquí hay una cámara y todo eso, pero de alguna manera uno tiene que lograr no estar tan influenciado por esta energía.

¿Qué idea le queda de Pablo Escobar?
Imaginemos por un momento que no fuera un personaje real; que yo recibo un guion en el que interpreto a un capo del crimen involucrado con la política, que quiso ser en algún momento presidente de un país, que ama a su familia profundamente, que es divertido, carismático, generoso con los pobres, bueno con los amigos. Y al mismo tiempo, que es tal vez el más peligroso asesino del siglo XX, después de Hitler en la Segunda Guerra. ¡Qué personaje ese, sin juzgarlo, para que lo interprete un actor! ¿Exacto? Qué duro ese reto de interpretar a un personaje tan contradictorio. Ahora, lo que pasa es que Pablo Escobar sí fue un personaje real, con todas esas características. Por la responsabilidad que eso tiene, me encanta que me diga que le gusta la serie. A mí como latino me importa mucho, porque la historia de ese Pablo Escobar de Colombia, igual, es la historia de Brasil y de muchas partes de América Latina.

¿Cuando le propusieron el papel no pensó en rechazarlo porque ya ha habido muchos Pablos?
No. Eso no me importa. ¿Cuántos Hamlet ha habido?

¿Cuánta gente ha visto la serie en el mundo?
Netflix no revela esos datos, pero una encuesta fuera de Netflix dice que es la segunda serie más vista en el mundo después de ‘Game of Thrones’. Por lo menos es seguro que es la serie más vista de Netflix.

¿Qué piensa de la Colombia que padeció a Pablo Escobar? En su papel, usted se codea con congresistas, generales, candidatos presidenciales, famosas presentadoras de televisión, sicarios, gente humilde, oportunistas, en un país muy asustado y puesto contra la pared.
Bueno. Cuando estuve en Medellín, porque fue la primera ciudad que conocí de Colombia, vi y admiré el transporte público utilizado como herramienta de integración social. Mi primera impresión es que hubo una inversión en el espíritu ciudadano para que la gente quisiera a su ciudad, al país, y respetara los bienes públicos. De Pablo Escobar solo tenía claro que era el capo gordo que murió en el techo de una casa, pero no sabía nada de las bombas en Bogotá. También puedo decir que me impresionó mucho la manera como el país se reconstruyó en 25 años. Es la segunda economía de mayor crecimiento de América Latina.

No me podrá negar que Colombia es compleja...
Es muy compleja por las cosas que pasan con el paramilitarismo, la guerrilla, el narcotráfico, la influencia de los Estados Unidos; porque ustedes son, de hecho, el único país grande de América del Sur que no tuvo una dictadura de derecha. Claro, porque tenían una relación muy cercana a los Estados Unidos. Después de ver la Revolución cubana, los americanos dijeron “eso no va a pasar nunca más aquí”. Entonces Brasil, Paraguay, Argentina, Chile, todos nosotros tuvimos dictaduras de derecha muy duras, muy pesadas. Esa ya es una diferencia grande en términos históricos entre Brasil y Colombia, pero, de resto, somos muy parecidos.

¿Es cierto que está tan contento en Colombia que se trajo a vivir a su familia?
Sí, porque el año pasado fue muy duro para mí. Y esa era otra cosa que me hacía llegar más cerca de Pablo, porque yo quería estar con mi familia, como él, y no podía. Yo por ser actor y Pablo por ser Pablo.

¿Sus hijos, que deben de ser pequeños, qué pensarán cuando vean esa serie?
Ellos ya saben que yo hago el papel de malo. Cuando tengan edad, ya veremos
.
¿Le gusta la política? Porque alrededor de la vida de Escobar hay mucha.
A mí me gusta la política. José Padilha, el director de ‘Narcos’, que me invitó a hacer de Pablo, no sabía que yo no era gordo, que no hablaba español, que ni me parezco a Pablo (risas). A los que nos gusta la política tenemos un poder muy grande para hacer que la gente reflexione y piense. Tengo muchos amigos que ven Narcos y dicen: “¿Eso pasó de verdad?”.

Es tan increíble que no parece posible...
Nosotros igual mezclamos escenas verdaderas con segmentos de documentales. Mucha gente queda tan asombrada que se mete a Google a ver si eso realmente sucedió en Colombia. Me parece buenísimo que la serie produzca esa curiosidad.

Los policías gringos de la serie también están muy bien logrados: tienen unos claroscuros muy interesantes...
De hecho, es verdad que los americanos estuvieron involucradísimos en lo que pasó aquí. Pero nunca quisimos que ellos fueran los ‘good american guys’ que vienen a un país pobre a salvar a la gente de los malos. Tienen sus dudas, son personajes reales.

¿Qué sigue para Wagner Moura después de ‘Narcos’?
Cuando acabe la segunda temporada de la serie tendré que parar de actuar por ahora, porque este Pablo sigue aquí muy fuerte. Tengo que desintoxicarme. Cualquier cosa que yo haga en los próximos seis meses tendrá su influencia. Planeo más adelante dirigir una película en Brasil, sobre un guerrillero brasileño.

¿Qué tan diferente fue la guerrilla brasileña de la colombiana?
Nunca tuvimos un fenómeno como las Farc, ni de su asociación con el narcotráfico, ni una guerrilla rural refugiada en la selva. La guerrilla que hubo en Brasil era urbana, para pelear contra la dictadura militar. Mi personaje será Carlos Marighella, líder de la agrupación guerrillera urbana más grande en el Brasil en los 60. Él murió en el 69.

¿Qué piensa de todo lo que está pasando en el gobierno de Dilma Rousseff y con Lula?
Es el peor momento para hacer una película sobre un comunista. Lo que está pasando en Brasil ahora es algo muy parecido a un golpe de Estado. Vea, yo no soy gobiernista, yo no apoyo al Gobierno, pero también me da mucha pena que todas las ideas progresistas que giraban alrededor de un partido de izquierda estén vueltas nada por pura incompetencia del gobierno del PT. No es culpa de nadie, solamente de ellos. Porque se involucraron en una disputa de poder que los hizo hacer las cosas que, de verdad, siempre se hicieron. El PT no inventó la corrupción. Pero no esperábamos eso de ellos. Entonces, hay muchos en Brasil que no quieren ver lo que ha pasado. No quieren ver la corrupción. No quieren ver la incompetencia del Gobierno.

¿Usted piensa así?
Yo no pienso así. Creo que la corrupción  ser investigada y castigada. Pero lo que está pasando es una politización de las investigaciones.

O sea, ¿usted no cree en la imparcialidad de la justicia brasileña?
No. Está siendo corrompida por una agenda política muy clara y clave de la oposición hipócrita. Tan corruptos como todos, pero salen a las manifestaciones como paladines de la moralidad. Claro que el PT es gobierno, y han quedado en evidencia sus relaciones con las empresas que están siendo investigadas. Pero es una investigación selectiva. Una investigación política, de juego de poder. Y eso me parece muy malo. Además, en las manifestaciones contra Dilma no se ve gente negra. Solo blancos.

¿Eso qué quiere decir?
Que las clases menos favorecidas de Brasil no están en la manifestación. No están en la calle, porque son la gente que fue ayudada por las políticas sociales del PT, y que no consume periódicos. Esa es una clase media que está creyendo que la corrupción de un país vive solo en un solo partido. Que tan pronto saquen al PT del poder todo se va a arreglar en el país.

¿Se cae Dilma?
Para que la saquen del poder se tiene que probar que está personalmente involucrada en un acto de corrupción.

¿Y eso no se lo han logrado probar a Dilma?
No. Que ella haya sido elegida con ciertos dineros es posible. Que haya sabido de ello es posible. ¿Hay alguna prueba de eso? Ninguna. Y el man ese, el presidente del Congreso, Eduardo Cunha, que es un bandido, aceptó el pedido del ‘impeachment’ porque estaba siendo cazado por la Comisión de Ética del Congreso, y para salvar su pellejo, puso un país entero en una polarización peligrosísima.

¿Brasil está partido en dos?
Una zona gris no hay. Uno no puede pensar objetivamente. Si les digo a mis amigos brasileños que yo sí creo que hubo un esquema de corrupción gigante en el Gobierno, que tienen que ser investigados y que de pronto Lula está involucrado con eso, no sabemos todavía, es como si estuviera diciendo un sacrilegio. Y también pasa lo contrario.

Si alguien dice que no hay pruebas, también dicen que es que está protegiendo al Gobierno...
Y que “tenemos que sacar a esa vieja h. p. de ahí”. Ahora que Lula aceptó ser ministro, él podrá pelear dentro del juego del poder porque tendrá fuero privilegiado como ministro. Lula sigue siendo, con todo lo que pasó, un líder de mucha fuerza. Yo, de hecho, estoy muy asustado, especialmente por el hecho de que cualquier posición que no sea extrema es vista como enemiga de un bando o de otro.

Aquí nos está pasando lo mismo con el proceso de paz. El que se atreve a criticar algunos aspectos de la negociación es matriculado inmediatamente como enemigo de ella...
Yo veo el proceso de paz con buenos ojos, y cuando leo algo sobre la justicia transicional me parece que sí habrá justicia. Nosotros tuvimos una ley de amnistía completamente diferente, sin justicia transicional. Fue un “olvidemos todo. Se acabó”.


MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

Fonte: El Tiempo

terça-feira, 22 de março de 2016

Wagner fala sobre o momento político que estamos vivendo

Vídeo original e na íntegra.
É de suma importância a boa interpretação de cada palavra do Wagner neste vídeo.
Assistam, e entendam o que o Wagner pensa sobre este momento.

Equipe do Blog.


sábado, 12 de março de 2016

Arte - Wagner Moura

Desde que criei a nossa Página no Facebook, venho recebendo muitas ilustrações feitas por artistas do mundo todo.
Hoje vou mostrá-las a fim de mostrar a minha consideração e gratidão que sinto por este pessoal fiel que acompanha nosso trabalho do Wagner por aqui.

Espero que gostem!

Paula Andréia

De: Patrícia Tolfo




De: Tiago Cêrca

De: Paulo Ricardo Santos
De: Bruno Fonseca

De: Oades Farley
De: João Luiz Vital
De: Patricia Gonzalez Herrero
Tumblr: Vintagewarhol
De: Felipe Mascarenhas
De: Hector Ângelo
De: Jonathan Azevedo
De: Eduardo Biasi
De: Rafael Montagnoli
De: Caiocaturas Rothje
De: Samuel Rocha
De: Armando Côrrea
De: Armando Côrrea
De: Armando Côrrea
Fonte: http://darsyx.tumblr.com/
Artista Desconhecido
(se este desenho for de alguém conhecido, nos avise)
Artista Desconhecido
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Artista Desconhecido
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domingo, 24 de janeiro de 2016

Denunciem: Perfil falso no Instagram

O Wagner Moura e o Rafael Barcellos (assessor de imprensa) precisam da nossa ajuda. Vamos ajudar? É o seguinte, tem um perfil no Instagram que está incomodando e fingindo ser o Wagner. Para que o Instagram exclua, precisamos denunciar a conta. Pode ser? O Wagner, o Rafael e nós do blog podemos contar com a ajuda de vocês? Quanto mais denúncias, mais rápido o Instagram vai agir! ;)

Vou dar passo a passo como faz, ok? 

1 ª imagem - Primeiro achar o perfil falso. Link: https://www.instagram.com/wagnermourareall/ ;


2ª imagem - Depois vocês clicam naqueles "três pontinhos" na direita e no alto (destacado de vermelho) e irá abrir um menu de opções, daí vocês clicam em "denunciar";



3ª imagem - Aí então abre outro menu e vocês clicaram em "Denunciar Conta";


4ª imagem - Clicar em "Este Perfil Está Imitando Alguém";


5ª imagem - Clicar em "Uma Celebridade ou Figura Pública";


6ª imagem - Vocês digitaram na caixa: Wagner Moura, e "submit".




Pronto, assim vocês ajudaram o Wagner a se livrar destas pessoas que insistem em criar perfis falsos.
Entenderam? Dúvidas? Tenho prazer em responder!


Paula Andréia

terça-feira, 19 de janeiro de 2016

'Se nada mudar, matarão um El Chapo e surgirá outro', afirma Wagner Moura

RODRIGO SALEM
COLABORAÇÃO PARA A FOLHA, DE LOS ANGELES 

O ator Wagner Moura junto a sua mulher, Sandra Delgado, na entrada da cerimônia do Globo de Ouro
Uma semana após concorrer ao Globo de Ouro de melhor ator em série dramática por "Narcos" –troféu que ficou para Jon Hamm, de "Mad Men"–, Wagner Moura voltou a Los Angeles.

Agora para divulgar a segunda temporada do seriado, que pode ser uma das últimas para o brasileiro, já que o Pablo Escobar de verdade foi morto pela polícia colombiana em 1993, 18 meses após os eventos retratados no fim do primeiro ano de "Narcos".

"Estou preparado, mas ainda não sabemos se [a morte de Escobar] será nesta temporada", revela Moura. O brasileiro gravou quatro episódios da série e retornou à Colômbia para terminar, até maio, os seis capítulos restantes. Antes disso, encontrou a Folha, no domingo (18). 

Folha - Como foi a experiência no Globo de Ouro?
Wagner Moura - Não estava esperando que "Narcos" fosse ser indicado. Mas foi uma surpresa? Não. A TV está cheia de coisas boas, mas acho que a gente fez uma série muito boa e diferente. Sentei na mesa do Globo de Ouro tranquilo [risos].

Não passa nada diferente na cabeça de alguém que saiu de uma cidade pequena da Bahia se ver indicado em Hollywood?
Claro. Carreguei balde d'água na cabeça em Rodelas. Mas tenho trabalhado para isso. É o prêmio mais importante a que já fui indicado. Kevin Costner veio falar comigo. Muita gente me procurou.

Alguém de quem você é fã?
O diretor de "Juno", Jason Reitman. Ele disse: "A série é demais, e você está foda" [risos]. Respondi: "Também curto seu trabalho. Vamos trocar telefone?" [mais risos].

Já mudou algo já na sua carreira por causa de "Narcos"?
Não. Quando terminar a segunda temporada, vou dirigir "Marighella" no Brasil como planejado. Há pressão para estar mais em Los Angeles, mas não estou nessa. Se Jason Reitman me chamar para um filme, vou na hora.

Qual a grande diferença na nova temporada de "Narcos"?
Será mais focada nos protagonistas. Tata [Escobar, vivida pela mexicana Paulina Gaitán] terá mais destaque. É sobre Pablo fugindo e tentando manter a normalidade quando todos querem matá-lo.

Considera a indicação um "tapa na cara" porque reclamaram do seu sotaque no Brasil?
Sei o que fiz e tenho segurança. Não comecei ontem nesta parada, entendeu? Com indicação ou sem indicação, estou tranquilo. Fiz um trabalho maneiro e estou feliz com ele. Acho que podemos discutir Brasil, mas não sei se quero chegar a esse ponto. Estamos num momento no país em que nada pode dar muito certo hoje em dia. Sempre tivemos esse sentimento, mas hoje está mais presente que nunca. Ao mesmo tempo, sei que muita gente torceu por mim. Teve uma torcida que falou: "Esse cara é brasileiro, aprendeu uma língua, foi indicado ao Globo de Ouro e é nosso". Isso é o que vale.

Leu a entrevista de Sean Penn com o traficante El Chapo?
Não. Fui surpreendido porque saiu no dia do Globo de Ouro e várias perguntas ali foram sobre isso. Fiquei tão chocado como qualquer um. 

Acha que o artista pode se colocar no papel de um jornalista?
Acho que pode. Sean Penn pode fazer o que quiser. Tem um limite que o artista precisa responder, claro. Lembro que [o cineasta] João Moreira Salles, quando ajudou o [traficante] Marcinho VP, foi bastante criticado [Salles teria oferecido pagamento em troca da produção de um livro biográfico sobre o traficante]. É uma fronteira bastante delicada. Não julgo nenhum artista que vai a fundo para entender alguma coisa ou fazer sua arte. Particularmente, não me encontraria com um criminoso procurado.

Por quê? Receio pessoal?
Sim. Não quero me envolver com um cara procurado pela Justiça. Tenho certeza de que El Chapo é maneiro para a família e os amigos. O fato de ser responsável pela morte de muita gente não significa que não seja um ser humano complexo. Mas não me envolveria.

Acha que "Narcos" influenciou El Chapo a se aproximar de artistas para fazer um filme sobre a vida do traficante?
Acho que devem ter visto "Narcos", sim. Esses caras têm Netflix. E, no mundo criminal, El Chapo é o traficante mais conhecido depois de Pablo Escobar. Não sei, estou apenas especulando. No entanto, há algo mais profundo sobre isso. El Chapo foi preso, não sei quantas pessoas mortas em Sinaloa e Juaréz... Enquanto a política em relação às drogas não mudar, isso não vai acabar nunca. Vão matar um El Chapo e surgirá outro. Nada vai mudar e as pessoas vão continuar morrendo em países periféricos, produtores e exportadores de drogas. A política antidrogas que vem dos Estados Unidos é comprovadamente um fracasso e tem levado muitos jovens da América Latina à morte.